sábado, 11 de enero de 2014

Ganchillo

El ganchillo siempre ha tenido mucho predicamento en nuestros hogares. En Rebeldía, novela barquereña a caballo entre los siglos XIX y XX, se describe el interior de una vivienda inundada por piezas de ganchillo. El contraste en hogares sumidos en la sombra sería notable.

Las casas montañesas eran muy oscuras. Ya hemos comentado en otras ocasiones que las principales fuentes lumínicas eran las ventanas de cuarterones, que no dejaban pasar precisamente la luz a chorros. Pocos puntos de luz más habría; la lumbre de la cucina, quizá, pero no lo sería tanto cuando las mujeres se asomaban a los balcones con la sartén en la mano para poder ver cuánto pimentón echaban. La luz en nuestras casas era, en definitiva, escasa. Era una luz sólida, una luz envuelta en sombra. Y en la sombra, el ganchillo blanco, posado como espera una promesa o como lo hace un recuerdo.

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