sábado, 2 de febrero de 2019

Ley LGTBI de Cantabria

Que los políticos son un problema lo tiene claro un porcentaje elevadísimo de ciudadanos. Así el CIS y otros. Cuesta admitirlo. Pero en Cantabria, a la vanguardia siempre, al menos para lo malo, tenemos un caso reciente que, por si hiciera falta, que es que no, da la razón a tantos: la no aprobación en sede parlamentaria de la Ley Autonómica de Igualdad LGTBI aprobada previamente por el Gobierno de Cantabria.

Es una ley que no se aprobará (quedará como anteproyecto, pues) sencillamente por cálculo electoral. No les interesa a los que están barajando las cartas, con un ojo puesto en la ultra derecha, si no con un pie, y ya está, no sale adelante. Nos suena del PROT (aquí son los lobbies inmobiliario y sobre todo eólico representados por los alcaldes de palabra... de palabra de mil duros, como dice Raúl, los que han puesto la zancadilla). La argucia que han empleado en esta ocasión, convocar a decenas de personas para que den su opinión demorando los plazos (sin necesidad, pues ALEGA se ha ofrecido a reunir a todos, sin restricciones, y resolver con agilidad las dudas que pudiera haber) es sucísima.

La lucha por los derechos LGTBI es una lucha contemporánea que hay que ganar por el bien de todos nosotros. No hay vuelta atrás, hay que ganar sí o sí. Los políticos cántabros podían haberse puesto a favor, incluso aprovecharse, pero han hecho lo contrario de lo que debían por intereses espurios, por cálculo electoral, decisión que deberíamos hacerles pagar precisamente en las urnas.

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