Coincidimos con unas antiguas trabajadoras a las que preguntamos la razón y nos dijeron que las mujeres en cuanto se casaban se marchaban, las más. Para que no dijeran que si los maridos no eran capaces de mantenerlas.
Pero nosotras mantuvimos nuestros puestos y con mucho orgullo.
Cuando te casabas te cortabas el pelo, decían con susto.
Teníamos unas trenzas así.
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