sábado, 26 de enero de 2019

La palabra *moríos y los cierres de las fincas cuetanas

El jueves asistí a una charla en la sede de la asociación de vecinos de Cueto. La impartía Fernando Obregón, que es el chico que aparece de pie en la foto.



La charla fue un éxito en todos los sentidos.

Aproveché para preguntar particularmente a los vecinos (que eran muchos más de los que aparecen sentados, al menos el doble, lo cual representaba una ocasión única) por el nombre de los característicos muros de piedra, que pueden incluso superar la altura de una persona, y por el modo como se cierran las fincas, pues se da la circunstancia de que nunca hemos visto morenales ni istiales, tampoco palancos, incluso hay veces que ni siquiera accesos a la finca.

Lo que viene a continuación es importante.

Respecto a la primera pregunta, todos los vecinos estaban de acuerdo en que los muros recibían el nombre de paredes. Últimamente se utiliza *moríos porque así aparece en la documentación generada por el Ayuntamiento a cuenta de la tan discutida senda costera, finalmente abortada. Es una palabra que los vecinos, conscientes de la importancia de las paredes, han tomado como bandera. No lo dije allí, pero creo que ese *moríos es resultado de la corrección automática hecha por el programa informático cuando se escribe morios (probadlo), que es palabra montañesa. Mi abuela la utilizaba y así lo he puesto en este blog. Temo que de este blog haya podido pasar al escritorio de algún técnico municipal y de aquí, previa corrección automática, a los vecinos. Siento haber influido contra mi voluntad en la diseminación errónea de *moríos.

Sea como fuere, los vecinos la han hecho suya y la blanden como argumento frente a la destrucción que se anuncia de la mano del urbanismo desmedido abanderado por el proyecto de campo de golf diseñado por Severiano Ballesteros, si es que nadie lo remedia. No hay mal que por bien no venga.

Respecto a la segunda cuestión, los vecinos me explicaron que las fincas están rodeadas completamente de pared de piedra en seco. Cuando se quiere meter una vaca, se tira lo justo para que quepa la vaca y se vuelve a levantar. Cuando se quiere meter un carro, se tira la pared y no se levanta hasta que no se termine de recoger la hierba, labor que por término medio ocupa unas dos semanas. Por cierto, se siega alternando, un día sí y un día no. El carru (nuestra medida de superficie) de Cueto es el más pequeño de Cantabria, aseguran los vecinos: un carru de Cueto equivale a 150 metros.

Las piedras tienen su orden. La pared se desmonta, lógicamente, de arriba a abajo. Las piedras más pequeñas están arriba y las más gordas abajo. Las piedras que se van quitando se amontonan a un lado. Cuando toca armarla de nuevo, las piedras que están encima del montón son las más gordas, por tanto son las primeras en colocarse. Las piedras no pueden ser redondas. Si lo fueran sería muy difícil recomponer la pared. Esto está así explicado de forma explícita. No sé si los vecinos son conscientes de que piedras redondas tampoco hay. El caso es que las piedras son irregulares para que encajen mejor: la piedra la sientas, das un golpe, la vuelves a girar un poco para que acabe de sentar del todo y si no lo hace es porque te has equivocado de piedra.

Las piedras grandes son muy valiosas. No se parten nunca. Se aprovechan. Los canteros buscan hacer la piedra, la golpean. Por el contrario, los cuetanos buscan que encaje.

Los vecinos dicen que las piedras de Cueto cuando las golpeas huelen a salitre, lo mismo que cuando el dentista taladra un diente.

La pared se tira por donde indica la calleja (sic). La calleja aboca a la parte de la pared que tienes que tirar. A veces esta parte que se tira y levanta está marcada por cabidos (sic), que son piedras hincadas en vertical en ocasiones verdaderamente impresionantes.

Las callejas son para carros. Las personas tienen sus propios pasos. Estos pasos para las personas están siempre marcados por cabidos y son muy estrechos, razón por la que no se cierran. Los caminos para personas atraviesan los prados de los vecinos. Todos parece que acaban conduciendo a la mar (sic).

Pongo foto hecha por Raquel hace casi una década (sí, tanto tiempo llevamos dando vueltas a este tema):



Parece que ya sabemos cómo funcionan los cierres de las fincas de Cueto, que es un misterio de años. Ahora solo falta saber a qué responden los agujeritos de algunos cabidos, por ejemplo aquí (punto 3) y aquí (punto 1). Es probable que estos agujeritos sean resultado de la labor extractiva, pero desconocemos sus detalles.

Por último, felicitar a Fernando Obregón por la charla y agradecerle la extraordinaria paciencia que tuvo conmigo, pues, de alguna manera, copé los últimos minutos del turno de preguntas.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy interesante

Anónimo dijo...

Hay municipios de Cantabria donde no usan la medida del carro.

Serrón dijo...

Yo no tenía ni idea de que en Cueto utilizaban esta medida. Fueron los vecinos los que me dijeron que es el "carru" más pequeño de Cantabria.

Anónimo dijo...

Será quizás porque tenga praderías de los más productivos de La Montaña.

¿De verdad quieren hacer un campo de golf en la zona?

Serrón dijo...

Yo creo que esta zona es ya plena Marina.

Sí, lo del campo de golf es cierto. Ten en cuenta que las urbanizaciones de la gente adinerada ya empiezan a asomar por la ladera.

Es terrible lo de esta ciudad.

Anónimo dijo...

Soy practicante-aficionado al golf pero no estoy para nada de acuerdo que acabaran de un plumazo con una zona tan característica.
Me pasa un poco como con lo del campo de Nestares. Cuando ví un día que gente del pueblo un día irrumpió con su ganado me dije... aquí alguien ha utilizado la junta vecinal para intereses partidistas y de forma confiscadora.

Luego hablan de los comunistas, pero los "liberales" en muchas ocasiones no son menos confiscadores de la propiedad.

Ya solo la mera existencia de un proyecto de campo de golf en esa zona indica una voluntad que un día podría acabar en acción expropiadora, quizás apoyada en da qué PROYECTO DE INTERÉS GENERAL.

Anónimo dijo...

De eso hace siglos, pero hasta donde sé quedó paralizado

Serrón dijo...

No conozco ningún otro caso de fincas cuyas paredes se gestionen de esta manera. Creo que es un caso, éste de Cueto, único.

Serrón dijo...

Siguiendo paralelos de Ibio, los agujeritos en los "cabidos" es probable que sean para sujetar "setos" de avellano.

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