lunes, 29 de diciembre de 2025

Arroz Vs. "fisanes" (alubias)

"Perejil [mote de un vecino cabuérnigo que coincide con el de una familia extensa montañesa], arrima el pote de la comida a la lumbre [en Peñajocá, lugar de Sejos donde el autor ubica el campamento. No sé si es real] y pon en él a derretir dos cucharadas bien colmás de manteca [dice el autor en otra parte: "aunque necesitamos aceite, por no andar con cacharros entre manos puedes, Nando, suplir ese líquido con un par de vejigucas de manteca de puerco, de las que tienes ahí acolgás en esos cervales"], a la vez coloca aparte un puchero con agua a calentar. Hecho este mandao, te dedicas a picar en pequeños trozos el lomo y la longaniza, que, con el arroz lo pones a freír hasta que váigase ello dorando, para ir luego poco a poco añadiendo agua, dejándolo rehogarse a fuego lento. La sal lo dejas de mi cuenta, porque si a la tuya queda... ¡va a ser gorda!"

Cuando el encargado de la comida está haciendo la lista de la compra dice: "cuanto aquí yo anote significa [...] para esta gente [los señoritos que les habían contratado] menos que en el erario de nuestras respectivas casas un pote de fisanes".

De la obra de teatro costumbrista Caza mayor de Herminio Alcalde del Río. Se ha publicado facsímil en 2016.

En relación, aquí.

1 comentario:

Serrón dijo...

"Al principio la Juana-Mari se retrasaba en las cuentas y dejaba a deber en las tiendas de comestibles algunas cantidades. La Robustiana, de Zabalegui, dueña de un pequeño bazar, al mismo tienda de ultramarinos y carnicería, decía muy convencida:
- Los de Errotacho se entrampan. ¡Claro! Quieren comer bien. A ellos no les corresponde comidas finas, como jamón, filetes y huevos, no beber vino de marca. ¡No! A lo más, están en la categoría de comer bacalao con patatas, sopa de ajo y cosas así.
La Robustinana clasificaba la comida de las personas como el párroco los entierros. Este tenía entierros de primerísima, de primera, segunda y tercera. A los de Errotacho, según la Robustiana, les correspondía alimentos de tercera."

De la novela "La familia de Errotacho" (Espasa-Calpe, 1932) de Pío Baroja, p. 25.

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