No quisieron cumplir ningún rito católico. Incluso pidieron al de la funeraria que quitara el crucifijo del ataúd, puesto que todos lo traen de serie. Le incineraron en Ciriego. Sus cenizas las quieren echar en el jardín de su casa del pueblo. Es un terreno amplio. Para que no sea en cualquier sitio, quieren plantar un árbol y echarlas al pie. Uno que sea representativo. Pero no saben cuál. A mí me gustaría un roble, indica la viuda. Pero robles salen por doquier, dice. De hecho los siego.
martes, 5 de mayo de 2026
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