La radio acumulaba hora y pico de menos. Nos pidió a Raquel y a mí que se la pusiéramos bien y al enredar vi que no tenía antena telescópica sino un cable y ella pensaría que la antena estaba rota y que el cable tenía que ir al suelo, como los pararrayos, que apuntan al cielo y luego el cable que busca tierra, porque tenía el cable enrollado en la pata de la cama.
Mientras le poníamos la radio en hora dijo:
Si te acercas el mismo cuerpo hace que suene bien.
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